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15 de julio de 2011
“Nuestra generación confía más en la gente que en los políticos”
Gritos e histeria. El Gran Rex es un rosario de chicas que van de los cinco a los diecisiete. También hay algún que otro padre y muchas madres, que aguardan en el fondo del teatro y conocen a la perfección las letras de las canciones. Arriba están ellos, los Teen Angels, en una versión mucho más íntima. Se sientan en el escenario y cantan. Ellas, Rocío Igarzábal (21) y Mariana Espósito (19), surgen con el pelo suelto y una sensualidad cada vez más madura, cada vez más sugerente. Ellos, Gastón Dalmau (27), Nico Riera (25) y Juan Pedro Lanzani (20), están vestidos de negro y pantalón de cuero y lucen el carisma de siempre. Ya no hay guiones, bailarines ni coristas: ellos cargan con toda la responsabilidad del show. Entre la primera y la segunda función del sábado, el grupo casi no descansa. En los pasillos del Rex se improvisa una sala de prensa para GENTE. Lali aparece con una manzana verde y una banana cortada en rodajas, mientras que Gastón y Rocío comen un yogur con cereales. Empiezan las preguntas y las respuestas. El grabador se pone en pausa. Primero llegan los números y el contexto de un fenómeno que parece no terminar nunca.
CIFRAS CELESTIALES. Desde que Casi Angeles salió a la luz y fue coronado tres veces con el Martín Fierro en la categoría Telecomedia Juvenil, además recibieron el galardón de los 40 Principales de España, como Mejor Artista de Argentina del 2009 y 2010. Ya editaron ocho álbumes y suman varios discos de oro, platino y doble platino. En total vendieron más de 350 mil copias. Además, en los cuatro años previos en el teatro Gran Rex llevan realizados más de 250 shows, lo que implica más 600 mil almas alentando desde las gradas. En Facebook tienen más de 500 mil seguidores, el sitio de Internet –casiangeles.com– es una comunidad con dos millones de visitas por mes, y los videos subidos en Youtube superan los 270 millones de pedidos. Además, si sumamos el total de sus discípulos en Twitter, los chicos rozan los 900 mil followers. Números más, números menos, los Teen Angels son un sinónimo de masividad moderna.
–¿Cómo es hacer un recital sin guiones, chicos?
Nico: Es pura libertad. Ya no hay personajes ni una historia que contar.
Gastón: Acá somos nosotros. Ahora el show es un recital moderno, con temas reversionados. En mi caso me siento más cómodo, pero con más responsabilidad.
–Ahora la tienen que remar solos. ¿Cómo hacen cuando tiran un mal chiste?
Nico: ¿Te soy sincero? El público nos festeja todo.
Rocío: Sí, así se hace fácil. Aunque todavía estamos tratando de entender cómo ayudarnos en el escenario. A medida que pasen los shows lo vamos a ir puliendo.
–¿Es muy diferente la preparación?
Peter: Totalmente. Ahora estamos bien pendientes de no desafinar y mucho más detallistas con la música. Lo positivo es que al disco lo venimos preparando hace seis meses... Antes teníamos menos tiempo.
–¿Cómo conviven con tantos seguidores en el Twitter? ¿Les demanda mucho tiempo?
Lali: Es una elección de cada uno. Hay días que no puedo y días en que me recargan de energía. Lo interesante es que el Twitter es como tener un rating en la mano. Recién terminó la función y ya hay fans que me están dando su opinión. Ahora todo es inmediato.
–¿Cómo se toman los mensajes que tienen mala intención?
Lali: Lo negativo es muy chiquito. De cada mil mensajes lindos, hay uno que dice algo feo.
Peter: Yo me lo tomo con gracia. Si te parece que soy un boludo... bueno, bienvenido sea, soy un boludo. Gastón: A veces pasa que hay una confusión tremenda. Mucha gente no puede disociar que no somos los actores de las novelas. Fantasean mucho con la ficción.
–¿Los lastiman algunos mensajes?
Rocío: Estamos en el centro de un medio surrealista. Los comentarios van y vienen constantemente. Por eso es inevitable sentirse mal en algún momento. No podemos caerle bien a todo el mundo. Pero el problema está en uno, no en el medio, por más cruel que sea.
Nico: Totalmente. No tenemos ningún tipo de control sobre Internet, un lugar donde no existen los límites.
–Para darnos una idea, ¿cuántas mentions tienen por minuto?
Lali: Ponele que 200... Es una locura.
–¿Qué les gusta a sus seguidores que escriban?
Lali: Les encanta que cuentes cosas de tu vida cotidiana.
Peter: Dónde estás comiendo o qué estás haciendo. Las fotos también les encantan, piden muchas.
Nico: Incluso ellos nos mandan fotos nuestras que no sabíamos que existían. Yo las voy guardando.
Rocío: Una chica, desde Israel, me mandó un CD con todas las canciones que fui subiendo a mi Twitter. Que sepa que lo tengo en el auto y lo escucho siempre.
Peter: ¡De Chile me mandaron tres discos de mi banda preferida: The Kooks!
–¿Qué se critican como artistas y a quién buscan para que los critique?
Lali: A mí me ayuda mucho mi familia. Me dicen que no puedo dejar de bailar ni siquiera en los temas lentos, que tengo que controlar la energía.
Gastón: Yo no puedo medir la energía. Siempre estoy muy arriba, sobre todo en los primeros shows. Eso es algo a mejorar.
–¿Les asusta el nivel de exposición que se vive últimamente?
Lali: Me pone muy incómoda. Pareciera que no existieran los límites. Ya nadie respeta a nadie.
Nico: Eso habla de nosotros como sociedad. Por más que nos duela, es un reflejo de lo que somos.
Peter: Además, te limita a hacer un montón de cosas. ¿Por qué tengo que cuidarme con cosas que nadie se cuida?... ¿Porque soy conocido?
Gastón: Es triste, pero nos corresponde a cada uno dar un ejemplo, por más que nadie te escuche.
–¿Cómo volvemos a las fuentes?
Rocío: La familia es la base de todo. Si en tu casa no te enseñan que tenés que respetar al de al lado, no lo vas a aprender nunca más.
Gastón: Me parece que el problema pasa por el rating. Lamentablemente, el escándalo vende.
–¿Qué creen como jóvenes? ¿Hacia dónde van?
Lali: Nuestra generación confía más en la gente que en los políticos. Creemos en la ayuda, porque nos encontramos todo el tiempo con gente solidaria.
Nico: No vivimos en una nube de pedos, como parece que muchos creen.
Rocío: Y tenemos que aprovechar la exposición para generar cosas buenas. Nos aburren las miserias mediáticas que se ven a diario.
Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Alejandra Bratin.
24 de marzo de 2011
Euge Suárez en Revista Gente

"Estoy de novia con Nacho Viale, no con la familia Legrand"
En pareja con el nieto de Mirtha, el gran cambio de La China –como se la conoce– comenzó el 16 de enero, cuando dejó de ser una Casi Angeles. Hoy, con 19 años recién cumplidos, se define como una mujer independiente, anuncia su participación en Los únicos y habla de amor, afectos, ansiedades y miedos.
La chica aprendió a caminar por los límites con equilibrio, con la única ayuda de sus padres, Andrea y Carlín, que la prepararon desde que nació para este momento de independencia. Pero muchas veces el trajín del recorrido depende de situaciones anímicas. Ella lo sintetiza con una frase: “Seré abuela, pero siempre me sentiré una niña”, simplifica. Acaba de romper su cordón con Cris Morena, nada menos. Digamos que terminó su contrato con la serie que le dio una identidad artística con repercusión masiva, Casi Angeles. Habrá que repetirlo cuantas veces sea necesario: así son los lutos. En esta, su primera nota en GENTE como ex teen, Euge anuncia su próximo paso: el desembarco en el canal del solcito y la llegada a Los únicos. De Telefe a El Trece, un cruce de bando prohibido en el fútbol, no en la televisión. Pol-ka recibe a la rubia –más blonda que nunca– y la presenta en el prime time de la programación. También hablará de su novio, Ignacio Viale (29), nieto de Mirtha Legrand: “Es inteligente, interesante, lindísimo, atento y caballero. Eso me sorprendió”.
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La China llega hasta el lugar donde se hace la producción cerca de las 7.30 de la mañana. Lo hace sin haber dormido, y con justificación: “Ayer festejé con amigos y me quedé toda la noche despierta”. Celebración que tuvo lugar el jueves por la noche en L’Abeille (otrora Mau Mau), con la excusa de satisfacer su capricho máximo: “No hay nada que me excite más que mi cumpleaños”. El 9 de marzo llegaron sus 19. Añitos sería exagerado. Está vestida con tres prendas: zapatillas, un pantalón corto de jean y una remera blanca con una inscripción en negro que el cronista no lee por pudor. Anteojos Ray Ban, cinturón con tachas y seis tatuajes. Jovial y calurosa como el día, a medida que avanzan las fotos. Luego, la charla. Ahora con aire acondicionado y sentados en un bar junto a Florencia, la booker que Multitalent le dispuso. Son cerca de las 13, hora de comer. Ella hace su pedido tras advertir ser “maniática” para alimentarse. “Pechuga de pollo grillé con queso arriba derretido, y un plato de papas fritas con dos huevos fritos a caballo”. ¿Menú light? TN de fondo y el primer comentario en el grabador luego de ver imágenes de Japón y una ola que barrena por el campo. “Tengo familia allá. La mamá de mamá es japonesa. Se llama Marta Mitsumori. Viven todos en la isla de Kochi”.
–¿Es tu primera nota después de Casi Angeles?
–Sí, me copa. Me parece re grosso estar acá sentada. Me divierte sorprenderme con lo que viene. Además, tengo mucho más tiempo libre. Exageradamente, diría. La desventaja es que extraño mucho a los chicos. Pero bueno... Necesitaba esta libertad.
–¿Cómo llegaron los 19?
–Con cuatro amigas. Vinieron a mi casa y nos quedamos escuchando música hasta las seis de la mañana. Vicky, Sofi, Agu y Daqui, un trabalenguas. Y antes, mi mamá me esperó en casa con globos, guirnaldas, tortilla de papas, la ensalada que más me gusta y muchos postres. ¡Soy malcriada!
–¿Te molesta que te digan lo que tenés que hacer?
–¡Mucho! Siempre fui muy rebelde y necesité mi lugar. A los 5 años compramos un lavarropas y le pedí a mamá que me regalara la caja. Me la llevé a la terraza con mi “bebé” de aquel entonces y una frazada. Y ahí me quedé todo el día. Quise tener mi espacio y mis viejos me lo respetaron.
–¿Con Nacho te pasa lo mismo? ¿Cómo es la comunicación entre ustedes?
–Tenemos valores y maneras de pensar muy parecidas. El es muy contenedor y nos escuchamos. Por lo general nos peleamos por bol...
–¿Qué valores comparten?
–Pensamos muy parecido con respecto a las drogas, por ejemplo. Yo soy muy abierta en muchas cosas, pero con eso no transo. No tengo a nadie de mi círculo íntimo que se drogue, y no pienso probar. Nacho cree lo mismo.
–La fama está muy asociada con la droga... Es una creencia generalizada.
–Es mentira. Por empezar, Nacho y yo no lo hacemos. Conozco a muchísima más gente que no se droga. A mí me educaron así. Mi viejo se sienta a hablar conmigo desde que soy chica, y siempre que me retó me explicó el porqué. Eso está bueno y es necesario. El que quiere fumar marihuana que se vaya a un campo y lo haga, pero que no quiera involucrar a otro. Eso sí molesta. Podrán decir que son hierbas y que no hace mal, pero yo elijo no hacerlo. Podré ser cerrada, pero bueno... Me parece que no sirve drogarse.
–¿Qué es lo que te molesta que inventen con respecto a tu novio?
–Que estoy con él por interés. Yo soy una adolescente que conoció a un pibe que le hace muy bien. No me parece que sea difícil de creer.
–¿Te incomoda su relación con los medios?
–Son decisiones que hay que respetar. Yo elijo estar expuesta, porque así es mi profesión. El no. Soy bastante para afuera, y él es todo lo contrario: muy tímido y serio.
–¿Cómo lo describirías como novio?
–Inteligente, interesante, lindísimo, atento, caballero... Eso me sorprendió.
–Lo noto celoso. ¿Puede ser?
–Yo soy mucho más celosa que él, porque conozco a las mujeres. El otro día estábamos en un boliche, y cuando volví del baño veo a dos minitas dando vueltas con shorts de lentejuelas. Conozco esa actitud. Pero puedo convivir con los celos. Antes era peor, mucho más posesiva.
–¿Y él?
–Se banca besos míos en la tele o verme trabajar en una campaña de ropa interior. Me acompaña, me da su opinión. Es detallista. Los celos le vienen con la falta de respeto, cuando alguien se desubica. No se lo banca.
–¿Hubo presentación de padres? ¿Se usa todavía?
–No, porque nunca se cruzaron. Además, no se usa más.
–¿Tus viejos lo conocen?
–Sí, lo aman. Me ven muy biena mí, y por asociación le toman cariño.
–¿Qué es lo más molesto de salir con alguien de la familia Legrand?
–No me atormenta. Cuando no tengo ganas de contestar sobre algo, no lo hago. Mi novio es él, no la familia.
–¿Con tus cuñadas cómo te llevás? ¿Qué estilo te parece más lindo?
–Excelente. Tengo muy buena onda con las dos. La verdad, no podría decir cuál me parece más linda: son diferentes. Manu es más delicada, pero Juanita tiene estilo propio. Me hubiese gustado ser compañera de colegio de Juana; es muy divertida.
–¿Cómo fue el primero y el último beso que te diste con Nacho?
–¡No me acuerdo! Me va a matar. El primero fue hace meses. Y el último, antes de ayer. Nos fuimos a tomar un helado y después me dejó en casa. Un beso de despedida. Por lo menos me acuerdo del último, ¿no?
–¿Se puede ser amigo de los ex novios?
–Yo no, para nada. Soy compañera, me llevo bárbaro... Pero amigos, no.
–Como compañera, entonces, ¿te gustaba Silvina Escudero para Nico?
–Me parece que tiene un cuerpazo, pero no puedo opinar de una persona que no conozco. Cuando cierro una etapa, ya está. No doy más vueltas al asunto.
–¿Qué opinan tus amigas al respecto?
–No me hablan de mi pasado.
–Bueno, hablemos del futuro: ¿se puede anunciar tu próximo proyecto?
–Me convocaron para Los únicos. No sé todavía el nombre de mi personaje. Voy a ser una chica que está terminando el colegio, que va a tener una historia de amor con Nico Cabré, y que es rebelde. Eso fue lo que me dijeron, así como lo cuento.
–¿Qué don te gustaría tener?
–El de Nico Vázquez: que me reboten las balas. ¡Tengo miedo de que me roben!
–¿Expectativas?
–Pol-ka era un imposible. Cuando miraba Son amores me preguntaba: “¿Algún día podré estar allí?”. Lo veo completamente distinto de lo que vengo haciendo. Me pone contenta trabajar con ese elenco, pero sé que tengo que adaptarme a otro director, a otro estudio. Estoy como que no aguanto más la ansiedad.
–¿Cómo le caerá a Nacho que tengas que besar a Cabré?
–Se lo digo al pasar. Si yo me lo tomo en serio, él seguramente estaría en su derecho de desconfiar. Se transmiten esas inseguridades, y no soy insegura. Estoy acostumbrada, es mi trabajo.
–¿Ellos se conocen?
–Ni idea.
–¿Qué te regaló para el cumple?
–Un perrito de peluche con mucho valor sentimental y una carta de amor. Siempre me las escribe. Lo hace muy bien; se sorprenderían... Eso es para todos los que hablan mal de él. No parece, pero Nacho es un romántico.
–Vuelvo a Pol-ka. ¿Ahora que estás más cerca de Tinelli, bailarías en su programa?
–Nunca digas nunca, pero hoy no. Si fuera un concurso lo haría con felicidad, pero me parece muy agresivo. Todavía no estoy preparada para ese show business.
–¿Cómo te imaginás en el futuro?
–Me encantaría tener una casa gigante con muchos veterinarios, para que curen a los perros de la calle. Son mi fetiche. Veo a uno atropellado en la Panamericana y me pongo a llorar, te juro. Eso lo heredé de mi viejo. Son lo mejor que le pasó en la vida y me lo transmitió. ¡Ya sé, parezco Nicole Neumann! No lo digas.

Adiós, lolita. Fin de una etapa. La adultez empuja de a poco a la adolescencia: “Siempre fui muy rebelde y necesité mi lugar. Quise tener mi espacio, y mis viejos me lo respetaron”.

“No puedo ser amiga de un ex. Soy compañera, pero amigos, no. Cuando cierro una etapa, ya está. ¿Qué me parecía Sivina Escudero para Nico? Tiene un cuerpazo, pero no la conozco, así que no voy a opinar”

Diez años no es nada. Diez, la edad que se llevan Nacho y Euge. Se conocieron hace unos meses y al poco tiempo se enamoraron. ¿Cómo se lleva con las cuñadas? “Excelente con las dos. Me hubiese gustado ser compañera de colegio de Juanita. Me da la impresión de que me habría divertido mucho con ella”.
22 de marzo de 2011
Teen Angels, en revista Gente

“¡La fama es mala consejera! No somos objetos sexuales”
Desde Jerusalén, los Teen Angels vuelven a dar la cara en exclusiva para GENTE. Toda la intimidad de un increíble viaje a la Tierra Prometida –donde el grupo arrasa– y varios temas por agotar: l Amor en el trabajo l Convivir con los ex l Lidiar con la fama l Tocar la madurez l Hacer todo por las mujeres y por los hombres l Despedir la adolescencia l Aburrirse de la soledad. Lali, Rochi, Nico, Gastón y Peter no se callan nada.
Todo está en todos lados. La premisa globalizante nos engloba propiamente a todos. Mariana Espósito lo sabe y lo comunica desde su Twitter, donde 139.613 personas –cifra que sube como el helio– leen a diario lo que ella escribe: “¡Gracias a TODOS! Perú, Macedonia, Brasil, México, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Grecia, España, Italia, Uruguay, Israel y todo Centroamérica”.
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El mensaje lo deja en claro: el proselitismo Teen Angels se extendió como antaño la religión. Los dioses de la tele argentina lo son también del mundo. Pero ellos no parecen pensar así: “Somos artistas, nada más. Chicos que tienen una familia y amigos, como todos los mortales”. La frase de Gastón Dalmau apoya los pies sobre la tierra –siempre fue su labor en el grupo–. Nico Riera y Peter Lanzani también se unen a la lucha contra los rótulos. Son solteros y codiciados, pero ninguno de los dos acepta el estereotipo: lo rechazan con esmero. “No está bueno generalizar. No nos hace bien que nos pongan en un lugar que no existe”, dirá Tacho. Luego será el turno de la rubia, de la nueva rubia, de Rocío Igarzábal: “Viajar a Israel es energía”. Lo define con brevedad. No se acobarda ante los micrófonos. Es su bautismo como primera figura y se hace notar: “No estoy para reemplazar a nadie. Soy yo”. Y así empezamos, resumiendo los primeros estímulos de un viaje que comenzó hace 5 años, cuando la banda de Casi Angeles pisó Tierra Santa por primera vez. En esta oportunidad, con la única excusa de brillar tres veces –en tres funciones agotadas–, para un total de 20 mil fanáticos que se congregaron en el Estadio Nokia de Tel Aviv. “Israel es como jugar en casa”, dirá después Lali, la más pequeña de todas en edad y tamaño, pero la que carga con una cinta invisible de capitán. Los cinco son admirados y los cinco hablan para GENTE, en la intimidad, en la disconformidad de responder cosas que no creen. La fama está ahí, sobre ellos, pero ellos la descubren, se la sacan de encima, como la adolescencia que se les termina de a poco... Uno por uno, aquí están los teens.

“SOY SOLTERO, PERO NO CODICIADO”. Nicolás Riera (25) disfruta de su soltería, después de un amor de verano con Silvina Escudero. Disfrutar significa utilizar. El la utiliza. Sin embargo, no se distrae con los gajes del oficio. El arte del chamuyo sigue intacto y su fanatismo por las chicas perdura en todas sus respuestas.
–¿Te gusta el rótulo de “soltero codiciado”?
–No me considero codiciado. La soltería es una situación, un estado del hombre que se disfruta tanto como el estar en pareja, y cada estado tiene sus pros y sus contras. Yo siempre intento disfrutar lo que me toca.
–¿Qué te incomoda de ese estereotipo?
–Nada, porque no me considero dentro de él, y creo que no está bueno generalizar. Pueden pifiar. La fama muchas veces es mala consejera: nosotros no somos ningún objeto sexual.
–¿Cambió tu chamuyo con las mujeres?
–No cambié. Creo que sigo siendo el mismo de siempre, aunque ahora tengo más herramientas que antes. La fama es una herramienta, eso seguro. Ja, ja.
–¿Cómo son las mujeres de Israel?
–Muy expresivas con sus sentimientos –gritan mucho–... y muy lindas. Igual, yo siempre digo que todas tienen algo atractivo. ¡La belleza está en el género! Todas tienen algo interesante por el sólo hecho de ser mujeres.
–¿Araceli sigue siendo tu mujer ideal?
–Corrección: ¡Araceli sigue siendo mi amor platónico!
“EL AMOR POR UNA EX ES ESPECIAL”. Peter Lanzani (20), el benjamín del grupo, mantiene siempre la línea. Vive rodeado de cámaras y no tiene problema en admitir que le gustaría tener más privacidad. Habla de Lali Espósito, su ex desde hace casi un año, y se refiere a ella con amor, un amor que él denomina especial.
–¿Preferís el anonimato a correr riesgos y disfrutar de las mujeres?
–Sí. Me gusta esa idea de tener que ganarme la confianza de ellas y poder ser como soy, y no que me conozcan por algo que ven, pero que no soy yo. Yo soy el ser humano, no el personaje.

–¿Es difícil eludir a la prensa?
–Yo no soy de escaparme, pero no hay dudas de que muchas veces me encantaría tener un poco más de privacidad en mi vida social. Pero no reniego de quien soy.
–¿Se puede ser amigo de las ex novias?
–Sí. ¿Por qué no? Si la relación termina bien, no hay motivo para renegar de lo que pasó. Obviamente, siempre y cuando sea una relación sana.
–¿Es difícil convivir o trabajar con una ex?
–No, para nada. Por suerte, tengo buena onda (con Lali) y no mezclo el trabajo con los sentimientos. Tengo las cosas claras y sé separar uno de otros.
–¿Cómo son los sentimientos que perduran de una ex? ¿Es amor?
–Sí, claramente, un amor especial. Todo lo que uno vivió con quien fue tu novia son cosas que nunca se olvidan. O mejor dicho: ¿por qué habría que olvidar algo que fue muy lindo?
–¿Qué no extrañás del noviazgo?
–La verdad, nada. Mis relaciones fueron muy sanas. Lo que sí extraño es estar acompañado.
–¿Liz Solari sigue siendo tu mujer ideal?
–¡Definitivamente, sí! Es una bomba... ¡con respeto, eh!
“LA FAMA NO ES ABURRIDA, PERO PUEDE SER MOLESTA”. Gastón Dalmau es la voz madura de los teens. Piensa las respuestas, no habla por hablar. El casete desaparece en todas sus declaraciones. Elige la transparencia.
–Se juntan la soltería y la madurez... ¿Cómo reaccionan las mujeres frente a estas variables?
–Creo que van de la mano, porque para entregarme completamente a una persona tengo primero que conocerme a mí mismo... ¡y eso lleva tiempo! Me parece muy importante tener en claro quién soy yo y quién es la persona que elijo, porque pretendo elegirla para el resto de mi vida.
–¿Qué es lo más aburrido de la fama?
–Confieso que no me resulta aburrida la popularidad, pero tiene sus cosas. Cuando estoy con mi familia o mis amigos y hay gente que me reconoce, no me gusta que ellos tengan que pasar por esos momentos. Son un tema mío, y pueden ser incómodos para los que quiero.
–¿El hombre hace todo por las mujeres?
–Creo que tanto los hombres como las mujeres hacen todo por la persona que quieren. Y tiene lógica.
–¿Es difícil no creérsela con todos los años de rating a cuestas? ¿Te pasó?
–Nunca me la creí, y siempre digo que la popularidad es algo efímero. Además, con el apoyo de mi familia y amigos vivo la fama con naturalidad y con los pies en la tierra. Eso es algo que tengo siempre en la cabeza.
–¿La fama perjudica en algún aspecto a la madurez?
–No, no tiene nada que ver. Me parece que eso es una cuestión de personalidad y de cómo uno va evolucionando y capitalizando la experiencia. La fama puede perjudicarte, pero eso depende de la persona, no de la fama.

“ISRAEL ES NUESTRA CASA”. Todas las respuestas de Lali Espósito (19) están cargadas de emoción. Así es ella: una artista que vive del afecto. Es la más querida del grupo –de acuerdo a las encuestas–, y lo trasmite.
–Por primera vez confirmaste tu noviazgo (con Benjamín Amadeo, otro integrante de Casi Angeles). ¿A qué se debe?
–¡Yo no lo confirmé, los medios lo hicieron! A mí no me cambia en nada, porque es algo de mi vida privada y lo llevo con mucha tranquilidad.
–¿Se te hace difícil trabajar con un ex novio?
–Para nada... Somos profesionales. Los dos nos conocemos bien, y por eso nos respetamos y nos queremos mucho.
–Se te fue tu compañera. ¿Se la extraña a Eugenia Suárez?
–Fue un cambio enorme, como empezar de cero en muchos aspectos, pero tenemos que seguir. Estamos con todas las pilas puestas en Rochi y en la banda, para salir adelante y seguir con lo nuestro de siempre.
–¿Se está terminando una etapa?
–Estamos cerrando una, y comenzando otra. Si bien trabajo desde muy chica y siempre tuve límites acordes a mi edad, nunca quemé etapas, a pesar de tener más responsabilidades y “madurez” que alguien de mi edad.
“SIENTO UNA ENERGIA MAS CONCENTRADA”. Rochi habla de energías. Dice que Israel está lleno de eso, de fuerza. Luego de subir por primera vez al escenario como parte de los Teen Angels, la nueva rubia saca sus conclusiones.
–Primer viaje como primera figura... ¿Te genera presión reemplazar a Euge?
–No siento que estoy reemplazando a nadie. Desde el primer momento me encontré muy cómoda con los chicos y la gente que nos rodea. Estar acá es un gran desafío en lo personal, una presión linda. Venir a Israel como integrante de los Teens me da felicidad.
–¿Cómo te trató el público?
–¡¡¡Espectacular!!! Como siempre. Es un público soñado. Hay una linda energía.
–¿A pesar de tu experiencia en el elenco, notás diferencias ahora que formás parte de los Teen Angels?
–Sí, muchísimas, y muy positivas. Formé parte de Casi Angeles durante tres años, pero uno nunca deja de sorprenderse de las muy buenas personas que nos acompañan. Y ahora que somos cinco noto una energía más concentrada, o eso al menos noté cuando estuve arriba del escenario.
–¿En qué piensan las mujeres mientras los hombres piensan en fútbol?
–¡En los hombres, por supuesto! Nosotras estamos constantemente buscando la plena felicidad de cada momento. Y bueno... “Ellos” tienen que ver con esos momentos... casi siempre.
Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Fabián Uset.
26 de enero de 2011
“Los cambios siempre te hacen madurar”

Los chicos crecieron con el éxito, y dejaron atrás la adolescencia. Más sexys, con más personalidad, más amigos que nunca y con ganas de vivir a full esta nueva etapa
la banda se prepara para seguir tocando en todo el mundo. Pero con una novedad: Eugenia Suárez dejó el grupo y Rochi Igarzábal (quien trabajaba en Casi Angeles) se convirtió en la quinta Teen.
Cada vez más grandes, los chicos redoblan la apuesta. Ahora la vida los enfrenta a un nuevo desafío: ahora depende de ellos convertirse en lo que serán. Cris Morena no los corre más de atrás ni les canta lo que sí y lo que no. Están grandes ya hace rato, y de aquel sueño adolescente les queda la responsabilidad de seguir con una banda exitosa, los Teen Angels, que empezó el 2011 con una novedad: una de sus integrantes se fue y otra nueva llegó
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“Nada se pierde, todo se transforma”, concluirá más tarde Lali. La explicación del caso es la siguiente: ante la salida de Eugenia Suárez (quien no llegó a un acuerdo con RGB), la productora de Gustavo Yankelevich le ofreció a Rochi Igarzábal (a quien los chicos conocen casi de memoria) integrarse a los Teen.
Claro, durante las últimas tres temporadas de Casi Angeles ella representó a Vale, y ya hace un par de años que viene girando con el grupo. Conoce las canciones, las coreos. Vendría a ser algo así como un refuerzo de la casa, de las inferiores. Por lo demás son los mismos, pero sin la obligación de mostrarse perfectos, puros, inmaculados. Por eso se animan a provocar, a hablar de lo que no hablaban y a mirar a cámara con más sensualidad que inocencia.

Desde que comenzaron a ensayar con la nueva formación volvieron a sus vidas la dictadura del despertador, el rigor del calendario, los itinerarios salvajes. Y las entrevistas... Esta, ya con Rochi entre ellos, comienza con lagañas en los ojos a las cuatro de la mañana del domingo 23, apenas horas después de su reestreno en el escenario del Conrad. Mariana Espósito (Lali, 19); Gastón Dalmau (27), Nicolás Riera (25), Peter Lanzani (20) y Rocío Igarzábal (21) se reúnen alrededor de un fogón en Playa Bikini. Ya está amaneciendo. Comienzan las fotos.
QUIEN ES ROCHI. Nació exactamente 90 años después que Jorge Luis Borges, el 24 de agosto de 1989. Dato snob, es cierto. Tiene 21 años, es hermana de Luli (25) y Martu (19), e hija de Joaquín y Adriana. Tiene más de cuarenta mil seguidores en Twitter, un perro que se llama Cafre y fans hasta en Serbia. Entró a Casi Angeles porque una conocida de Cris Morena la vio en una obra del colegio y la recomendó. Fue a un casting, quedó, y chau al proyecto de estudiar Publicidad. Se metió de lleno en esto, formó parte de la tira durante la segunda, tercera y cuarta temporadas, y hace menos de tres semanas se enteró de que sería la quinta integrante de los Angels. Sobre sus albores y comedias de artista, mejor dejar hablar a sus compañeros, en la entrevista que comienza aquí. REC.

–Usemos como excusa la primera vez de los Teen con Rochi como integrante. Como primer tópico, cuénteme alguno su debut en un escenario.
Peter: Mi primera vez fue en un concert del colegio. No hacía nada. Estaba parado en el fondo... Un árbol.
–Primera vez que escribieron un poema o una canción.
Lali: La mía fue hace poco. Era sobre las situaciones en las que justamente no hay inspiración para escribir un tema y lo hacés igual... Acudís al amor, porque es lo más obvio.
Gastón: Mi primera canción la escribí en quinto año, la despedida del secundario. Hablaba de las salidas, de la joda... Decía algo de “vomitando cerveza”...
Rochi:“ayer la vida me sonreía”, “ayer podía respirar”, “ayer te vi volver a mis brazos pero hoy no estás más a mi lado”...
CAMBIOS Y ADRENALINA. Gastón se levanta para ir “al baño” (atrás de una duna). Nico propone engatusarlo y decirle, cuando vuelva, que todos habían contado su debut en el sexo. Al ratito regresa y Nico tira el pie: “... y así fue, pero no era por el hecho en sí, sino por haber estado con una mujer desnuda”.
–Bueno, Gastón, sos el último. Primera vez sexual.
Gastón: A los 14. Fue en el garaje de la casa de un amigo, con mi novia de ese momento, que tenía mi misma edad... y fue horrible. Fue por hacerlo, por desacralizar el hecho. Después se mejora, ¿viste? Es como el vino.
–¿La tuya, Nico?
Nico: Esa no puedo contarla. Te cuento el primer beso. Un amigo me consiguió la chica, yo tenía catorce años... Y, bué... Mientras Gastón estaba en un galpón haciendo el amor con su novia, yo, alma pura, fui a bailar por primera vez. El boliche se llamaba Sublime. Y mi mejor amigo, que era un caradura, me señaló una mina y me preguntó si me gustaba. Lo único que me acuerdo es que tenía un par de gomas gigantes. Y fue y me la trajo y se sentó al lado mío. Yo estaba re nervioso y no lo disfruté ni un poco. Además, la chica era más grande, tenía como 18... ¡Yo pensaba que me iba a violar!
–Primera ocasión en que se sintieron solos o perdidos.
Nico: Una vez en Pinamar, a los 17 años. Estaba un poco pasado de copas. Salí del boliche y tenía que ir para la derecha, pero me fui para la izquierda. Serían las seis y media de la mañana. Empecé a caminar y no daba más. Encontré un pastito mullido y me tiré a dormir ahí mismo. Me desperté a las doce del mediodía.
Rochi: Me sentí perdida cuando terminó Casi Angeles. No sabía qué iba a hacer. Además, justo se dio la separación de Cris Morena Group y RGB y no había nada claro respecto del futuro. M pregunté: “¿Y ahora qué hago?”. La mayoría había pegado algún laburo. Durante un tiempito la pasé mal. Cuando me llamaron, fue una alegría tremenda.
–¿Cómo te enteraste de que formarías parte del grupo?
Rochi: Dos días antes de irme a Brasil me dijeron que estaban viendo qué iba a pasar. Y a las 48 horas me dijeron que sí, que yo entraba en la banda. Firmé y me fui a Brasil. No había hablado con nadie. Cuando volví llegué a las ocho de la mañana y a las diez ya estábamos ensayando... Y desde entonces no paré.

–¿Algún consejo que recuerdes?
Rochi: Cuando apenas entré al programa, tuve que hacer una escena en la que estaba presa y decía: “Yo a vos no te confío ni el saludo”. Era una tumbera ¿entendés?, una mina curtida. Y dije: “Tshó, a vos, no te confío ni el saludo” (con tono tipo nah). Un papelón. Y vino Cris, me acarició el pelo y me dijo: “Vos tenés que ir olvidándote del tonito de San Isidro eh... Porque estás con ‘sh’ y tenés que aflojar”. Y bueno, a partir de entonces empecé a escuchar un poco a éstas (señala a Lali), y listo, ja, ja, ja...
Lali: ¡Ay, qué hija de...! Claro, ella llegaba con la cheesecake y yo con los bizcochitos de grasa y el mate. Era muy concheta al hablar. Con el tiempo fue dejando el acento. Pero Peter también tenía acento rugbier. Y al principio hacía de alguien de la calle.
Peter: Yo estoy muy orgulloso de mi acento.
–¿Le dieron algún consejo a Rochi ahora que reemplaza a Euge?
Peter: Preferimos no hablar de cambio, sino de nueva etapa, una etapa que nos encanta vivir. Y que nos hace crecer. El cambio es más para la gente que nos sigue que para nosotros.
Nico: Lo que Rochi le va a aportar a Teen Angels no hay que compararlo con lo que aportaba Euge, porque son dos artistas diferentes y porque no se busca reemplazar a nadie, sino sumar algo nuevo, distinto.
Rochi: Obvio que hay fans contentas y otras tristes, pero bueno, somos dos personas distintas y con el tiempo tendré que ir ganando experiencia y conexión con los chicos.
Lali: Drexler diría: “Nada se pierde, todo se transforma”. Al fin de cuentas, los cambios hacen madurar siempre. Y nosotros queremos vivir esta nueva etapa a full.
7 de diciembre de 2010
Teen Angels, en los personajes del año en Gente
16 de noviembre de 2010
Teen Angeles en revista Gente

“Nos queremos demasiado como para separarnos”
Tras cuatro años de éxito, el elenco amadrinado por Cris Morena comienza a transitar el “adiós” en la tele, que se producirá a fines de noviembre. De gira por el Sur, y mientras preparan el cierre de su gira musical, los chicos no dejaron tema sin hablar con GENTE. ¿Se van a extrañar? ¿Son llorones? ¿Hay vida después de Casi Angeles? ¿Qué sueñan para su futuro?
Es la última gira dentro de sus ropas de Casi Angeles. El 7 de diciembre, en la ciudad de Junín, el espectáculo adolescente más taquillero de los últimos años dirá “adiós” de forma definitiva. El fin. Sí, nos detenemos en esta palabra y la repetimos con mayúscula, para que sus seguidores empiecen a digerirla: FIN. Sin embargo, todavía quedan algunos eslabones para llegar al desenlace. Uno es Trelew, donde los chicos desembarcarán el domingo para presentarse ante siete mil eufóricos y vehementes seguidores. Pero falta. No aceleremos la despedida. Mejor hablemos de ella...
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Puerto Madryn. Micro que los lleva a conocer las ballenas. Clima ideal para el avistaje: sol sin viento. Mientras nos acercamos a Puerto Pirámides, los TeenAngels responden al cuestionario de GENTE sobre sus butacas. Por un lado, Peter Lanzani (20), Nicolás Riera (25) y Gastón Dalmau (26). Por el otro, Lali Espósito (19) y Eugenia Suárez (18). Coinciden a veces y disienten otras tantas. A ellas nunca las dejó un hombre, mientras que ellos aseguran conocer un poco más del arte de ser abandonados. Trasladan parte de ese optimismo que profesa Cris Morena en sus productos.
Idílicos en la pantalla chica, la intimidad del viaje los vuelve más humanos. “Nos queremos mucho como para separarnos”, asegura Peter; Nico no se queda atrás: “Después de cuatro años viviendo juntos, somos amigos. Es inevitable”. Gastón, como es habitual, mantiene la calma, pero vislumbra una tempestad: “Yo ya tengo nostalgia; viviría arriba del escenario si pudiera”. Y mientras Lali le pone onda –su mejor método para afrontar las despedidas–, Eugenia, en versión castaña, no ve la hora de amanecer sin la voz imperativa del despertador. Pronto comienzan a responder ellos.
–¿Se dan cuenta de que están en la última gira?
Peter: De a poco vamos cayendo. Las despedidas tienen un sabor amargo, pero también sabemos que los ciclos son así: se terminan.
Nico: Estoy disfrutando mucho de esta gira. Me acuerdo que antes pifiaba un paso de baile y me parecía un papelón; ahora en cambio estoy mucho más atento en la conexión con la gente.
–¿Tienen ganas de terminar?
Peter: En la época que grabábamos y que no había tiempo para nada, te hubiese dicho que sí. Ahora, miti y miti. Como estamos más tranquilos, me gustaría que todo se prolongara. Pero no hay que darle más vueltas.
Gastón: ¡Yo ni a palos! Las giras y los shows son lo que más disfruto. Seguiría haciéndolo por mucho tiempo más.
Nico: En mi caso, intento mirar hacia adelante: Tenemos que crecer, tarde o temprano.
–¿Cómo se llevan con las despedidas?
Peter: Tengo altibajos. Por momentos estoy más sensible y la nostalgia me mata. Acá me rodean amigos con los que viví cosas muy fuertes durante cuatro años de mi vida. Los quiero, es una realidad, aunque también tengo claro que la relación va a perdurar. No es tan grave.
Nico: A mí no me generan nada. Cuando terminé el colegio fue igual: no se me movió un pelo.
Gastón: Yo la paso mal. No me gustan nada.
–¿Imaginan algún síndrome de abstinencia?
Gastón: Cuando me falta algo, me vienen las necesidades emocionales. Voy a extrañar el escenario, porque para mí es una adicción.

–¿Qué es lo más difícil a la hora de terminar algo?
Peter: Terminar, propiamente dicho, y sobre todo si disfrutaste de lo que viviste. Con las mujeres pasa algo parecido. En mi caso, cortar con alguien me afecta mucho. “¿Y ahora qué hago?”, me digo. Después pasa el tiempo, conocés a otra persona y volvés a empezar. Pero hay que bancarse el “mientras tanto”.
Gastón: Sí, tal cual. Lo cotidiano es lo más jodido de afrontar, porque es el abandono más violento. Pero al mismo tiempo empezamos una etapa para nutrirnos. Yo ya me anoté para retomar piano.
Nico: Coincido. De hecho estoy estudiando teatro con Ana Frenkel.
–¿Son largueros para despedirse de una mujer?
Peter: No... Me pongo el objetivo de decir todo lo que tengo adentro, aunque es obvio que no siempre lo logro. Y hay veces que ni hace falta: con una mirada te decís todo.
Nico: Si corté, corté. Yo no doy vueltas.
Gastón: En mi caso, depende de la relación. Siempre es diferente.
–¿Les ha tocado abandonar y ser abandonados?
Peter: Un poco y un poco. Son dos situaciones difíciles. No obstante, como me enseñaron en Alumni, el respeto ante todo.
Nico: ¡En las dos situaciones te vas a sentir mal!
Gastón: Tal cual, pero prefiero que me abandonen, así no me da culpa (Nico asiente).
–¿Se aprende de esas experiencias?
Peter: La vida está hecha para aprender.
Gastón: Sí, sí, se aprende mucho del dolor. Si uno sufre es porque en algún momento ese dolor fue todo lo contrario. Felicidad, supongo...
Nico: ¡Sí! El dolor del final nos sirve para recordar todo lo bueno que vivimos juntos.
–¿Y son de reincidir en los errores ante las mujeres?
Gastón: Uno siempre tiene un ángel y un diablo que lo aconsejan, y en mi caso siempre gana el diablo. ¡Yo soy muy fácil de convencer, ja! Tengo un límite de autodestrucción elevado.
Nico: Yo no. ¡Todo lo contrario!
–¿Le creemos a Nicolás?
Gastón: Doy fe que es como él dice.–¿Tienen métodos para olvidar?
Peter: Yo no los tengo, y no sé si existirán. Lo que sé es que antes de remarla como un repostero es mejor ponerle punto final a las cosas. Es una situación de mier..., pero es así.
Gastón: El hombre siempre busca un reemplazo. Es mucho más animal que la mujer.
Nico: Y para eso también están los amigos: para pasar de la mejor manera esos momentos.
–¿Y cuando te quedás solo...?
Nico: Cuando te deja una chica, tenés que acurrucarte en un rinconcito de la cama, te hacés un bollito, prendés la tele y llorás un rato. Después se te pasa.

–¿Hay vida después de Casi Angeles? ¿Cómo les gustaría que sea?
Peter: Si tengo que hablar de metas, mi ideal sería llegar al mercado internacional. ¡Para soñar no tengo límites!
Gastón: Ojalá esté relacionado con el teatro y la música.
Nico: Y sin baile de por medio. La verdad que no lo disfruto.
Gastón: ¡Yo tampoco! Por más que pasaron cuatro años, me sigo sintiendo medio chotón.
Nico: Pero me encantaría continuar con la música. Producirme yo mismo algo, por ejemplo. Nosotros somos nuestra propia empresa.
–Para no perder la costumbre, necesito que Nico me cierre la nota. ¿Alguna frase para agregar?
Nico: ¡Somos un grupo muy femenino!
DOS MUJERES, UN CAMINO. A pesar del costado femenino que acusa Tacho, Eugenia y Lali se encargarán de perfumar un poco más las respuestas. Empezaron la serie con 15 años –allá en 2006– y recién ahora alcanzaron la mayoría de edad. A partir de esta línea, los elogios están amparados por la ley. ¡Vale piropear sin culpa!
–¿Se dan cuenta de que están en la última gira?
Euge: Creo que todavía no lo estoy...
Lali: Yo sí. El otro día leí el cartel que decía “El último adiós de Casi Angeles”, y me dio una cosa rara. No sé cómo evolucionará eso.
–¿Tienen ganas de terminar?
Euge: Sí, pero con felicidad. Es una etapa que cumplió un ciclo y eso lo tenemos todos claro. ¡Pero todavía falta la fiesta despedida!
–¿Cómo se llevan con las despedidas?
Euge: No me gustan nada, soy re maricona. Hasta cuando me voy una quincena a Pinamar me pongo mal. Soy de las que dibujan un corazón en la ventana del colectivo. Sufro mucho, digamos.
Lali: Yo intento ponerle onda. La mejor manera que encuentro de terminar las cosas es con alegría.
–¿Se imaginan algún síndrome de abstinencia?
Euge: No sé, pero hay otras cosas además de esto. Me gusta verle el lado positivo.
Lali: Es cierto. El otro día me pasó que llamé a una amiga para ir a comer afuera y no podía. ¡Siempre soy yo la que no puede! Encontrarme con cosas así me encanta, aunque no pude ir a comer, claro.
–¿Cómo se imaginan un día sin responsabilidades laborales?
Euge: ¡Que empiece a eso de las doce, y sin despertador!
Lali: ¡A las cuatro y cuarto!
–¿Qué creen que es lo más difícil de terminar algo?
Euge: Asumirlo. Mis duelos por lo general llevan tiempo. ¡No me gustan nada los baldazos de agua fría!
Lali: Igual, por más que sepas que se terminó, es complicado. El desarraigo con una persona es lo difícil.
–¿Les ha tocado abandonar y ser abandonados?
Lali: Nunca nos abandonaron. ¡Somos chicas con suerte!
Euge: Yo priorizo mi felicidad. Soy muy egoísta en esos casos.
Lali: Pero estaría bueno pasar por todas las situaciones; si no, sería muy aburrido.
Euge: Todo bien... ¡pero todavía no quiero que me abandonen!
–¿Se aprende de esas experiencias?
Euge: Lo peor que te puede pasar es no aprender de las malas o tristes experiencias. Al menos que sirva de algo, ¿no?

–¿Hay métodos para olvidar?
Lali: Las mujeres tienen más estilos que los hombres. Por un lado, tenés a la mina que le encanta llorar, que le cuenta a todo el mundo de su dolor y que se siente cómoda así. Pero también están las más fuertes –o al menos las que así lo aparentan–, que se lo toman con más calma.
–¿Vos con qué grupo te sentís identificada?
Lali: Con el tercer tipo de mujer: la que está en el medio de las dos. ¡Esa soy yo!
–¿Vos, Euge, sos llorona?
Euge: Para nada. Hasta te diría que nadie de acá me vio llorar. Cuando lloro es porque tengo un ataque de bronca.
–Supongamos que te dejan un viernes. ¿Salís o comprás helado?
Euge: Si me dejaste, olvidate que me voy a quedar llorando y comiendo helado en mi casa. Eso sería darle el gusto al que me abandonó. Siempre hay que mirar para adelante.
Lali: Totalmente. Coincido.
–¿Qué pasa cuando tu ex se pasea con la nueva novia delante de ustedes?
Lali: Es complicado. La primera vez te da una cosita...
–¿Frase para esa situación?
Lali: Mirá ese hijo de p..., pero con cariño, eh. Y a ella algo feo le encontrás, seguro.
Euge: ¡Pero también las elogiamos! Para mí, hoy en día los hombres son más enroscados que nosotras. Se deben mirar al espejo más tiempo que las mujeres.
Lali: Sí. ¡Son casi minitas!
–¿Hay vida después de Casi Angeles? ¿Cómo les gustaría que fuera?
Euge: Me encantaría seguir trabajando de lo que me gusta y formar una familia. Esos son mis objetivos.
Lali: A mí me gustaría probar todos los rubros de mi profesión: hacer novelas, trabajar en teatro, cine, etcétera. Seguir con la música. Y que la vida personal me sorprenda.
Los Teen Angels van a seguir regalando su música. Pero Casi Angeles, su mágica historia y su éxito dicen adiós. FIN. Sí, se viene el FIN nomás.
Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Christian Beliera.
12 de agosto de 2010
Casi Angeles en revista Gente
Tal como salieron los chicos en revista Caras también lo hicieron en revista Gente desde el teatro Gran Rex...
Te dejamos a continuación los scans!
hacé clic en leer más para ver los scans de la revista!
22 de julio de 2010
Teen Angels en revista Gente

Los chicos crecen. Y cómo. Desde su debut en tevé en 2007 muchas cosas cambiaron en la vida de Peter Lanzani, María Eugenia Suárez, Gastón Dalmau, Mariana Espósito y Nicolás Riera. Los Casi Angeles van dejando la adolescencia y empiezan a vivir su primera vez en todo: el amor, el sexo, la relación con sus padres y la independencia. Así, las perlas de Cris Morena confiesan sin restricciones cómo empiezan a vivir su ingreso al mundo de los grandes.
Días antes del miércoles 21 de marzo del 2007 –fecha en que los Casi Angeles debutaron en la pantalla de Telefe y perdieron el anonimato–, María Eugenia Suárez (hoy 18) y Mariana Espósito (hoy 18) asistían por primera vez a una fiesta de quince. “En esa época, con suerte le dábamos un beso a alguien”, revela la morocha. Lógico: eran más chicas, más tímidas, más inocentes y todavía –pudor mediante– no Desbordaban en sensualidad.
“Mis viejos me dejaban salir hasta las dos de la mañana”, cuenta la rubia en tono de queja. Pero claro, todavía decían “presente” en el colegio, chusmeaban sobre chicos en los recreos y no sabían ni cómo pasar los cambios. “¡Yo ahora ya manejo!”, adelanta Lali.
Del otro lado, y otra vez en aquel 2007 que hoy parece tan lejano, estaban los hombres. Apenas más grandes que las chicas, pero con la cuota de ingenuidad tardía que caracteriza al género masculino. “El hombre siempre madura después que la mujer”, explica ahora Gastón Dalmau (26), “o al menos en mi caso”, agrega.
En ese entonces, Peter Lanzani (19) se entrenaba en Tortuguitas junto al plantel de Alumni, para llegar a ser jugador profesional de rugby. Nicolás Riera (25), por su parte, era el más desfachatado de su grupo de amigos: “¡Organizaba viajes de egresados y soñaba con darle un beso a Luisana Lopilato!”, confiesa. “Teníamos que trabajar mucho para robar un beso”, coinciden los tres.
Pero el tiempo pasó y los jóvenes ya no lo son tanto. O sí, pero no son “niños”. Por eso, cuatro años después de su aparición, los TeenAngels –Thiago, Mar, Tacho, Jazmín y Rama– hablan sin restricciones sobre todos los cambios que sufrieron...
PRIMERO LAS DAMAS. Las chicas ya no dan ese look taaaan adolescente de hace unos años.

–Parece que Mar y Jazmín crecieron de la mano de Lali y Euge. ¿Qué opinan al respecto?
Euge: La historia evolucionó con nosotros, tal cual.
Lali: Somos los mismos, pero más grandes. En la ficción es igual. Incluso nuestros fans atraviesan los mismos procesos.
–¿Son los mismos fans de siempre?∫
Lali: ¿Podés creer que todavía seguimos viendo las mismas caras que en Rincón de luz? ¡Siete años pasaron ya!
Euge: Están siempre parados en la calle Pampa, con un cartel que dice: “Crecimos con ustedes”.
–¿Qué costumbres cambiaron en estos años?
Lali: ¡Yo ahora manejo, ja! El año pasado mi mamá se dignó a enseñarme, así que ahora soy una ciudadana con registro y un lindo C3. Fue un buen cambio.
–¿Usás almohada en el asiento?
Lali: ¿Hoy viniste gracioso? Soy petisita, pero me las arreglo genial. Lo único que te voy a decir es que los que van en el asiento de atrás no pueden creer la comodidad que tienen para estirar los pies.

–Imagino que las restricciones de horario que les imponían sus padres ahora no son las mismas.
Euge: Obvio. Antes me dejaban salir sólo hasta las dos de la mañana. Encima, como mi grupo de amigas tiene dos años más que yo, siempre me quedaba en el pre-boliche. Era un bajón. Ahora ya no, ¡porque vivo sola!
–¿El sexo sigue siendo un tabú?
Euge: Estamos en el 2010. Los adolescentes de antes eran mucho más inocentes que ahora.
Lali: Al principio, Mar, con suerte se besaba con Thiago; ahora, la cosa fue avanzando. En la serie, por ejemplo, ya tuve una escena haciendo el amor.
–¿Conversan de sexo con sus padres?
Euge: Yo no. Me da cosa... Los chicos hablan muy poco de sexo con los padres. Eso queda para las amigas.
Lali: En mi caso tuve algunas charlas con mi mamá y mi hermana. Un día, mi vieja se acercó, y como quien no quiere la cosa, me empezó a hablar. Tampoco es que vino con el pizarrón, pero me quiso dejar claro que ella estaba para lo que necesitara saber. Fue muy valioso.
–¿Les contaron sus primeras experiencias?
Euge: Ja... ¡Para nada!
Lali: Hay cosas que cuento, otras que no. También está bueno proteger la intimidad.
–En eso, ¿cómo ven a los chicos?
Euge: El hombre es mucho peor. ¡Frecuenta mucho las zonas rojas! A nosotras nunca se nos ocurriría algo así. Ni siquiera sé si existe eso para mujeres...
Lali: Por ejemplo, si un pibe se come tres minas, es un capo; en cambio, si una mina se come tres flacos, es un gato. Partimos de la base que los filtros para juzgar a las personas no son equilibrados en este país.
–¿Quién les habló por primera vez de cómo cuidarse?
Lali: En el colegio. Es un tema que debería hablarse más. Eso evitaría muchos problemas.
–¿Están a favor del matrimonio gay?
Ambas: Me parece justo que todos tengan los mismos derechos para ser felices.
–¿Euge, hace cuánto que estás de novia con el nieto de Mirtha?
Euge: Ja, no, no, no... No salgo con el nieto de Mirtha. Salgo con Nacho Viale, lo aclaro. Y hace cuatro meses más o menos, respondiendo a tu pregunta.
–¿Te molesta que sea quién es? Me refiero a su parentesco, obvio.
Euge: La verdad, no me doy cuenta de eso. No me molesta ni me beneficia. Yo estoy de novia con Nacho, no con su familia. Pero todos me recibieron muy bien y estoy súper contenta.
–¿Y vos, Mariana? ¿Estás soltera?
Lali: Felizmente. No tengo tiempo para salir con nadie.
–En algún medio se te vinculó con Homero Pettinato. ¿Qué hay de cierto?
Lali: Ja. Fue sólo una humorada de la radio. Una vez fuimos a su programa y pegamos buena onda. Después él contó al aire que había quedado flechado conmigo, pero nada más que eso.
–¿Los chicos implementaron el Facebook y los mensajes de texto para invitarlas?
Euge: ¡¿Estás loco?! Si alguien me invita por teléfono a salir... ¡olvidate! Y ni hablar del Facebook o los mensajes de texto. Me gusta que vengan y te hablen de frente.
Lali: Tal cual. Hay que verle la cara al que te encara... Ja, ja, ja. Es necesario para ver qué te está queriendo decir. Los gestos dicen más que cualquier frase...
–¿Se besa en la primera salida?
Ambas: ¡Ni a palos!
AHORA, LOS CABALLEROS. El turno de los chicos. O no tanto. Porque Peter, Nico y Gastón ya no se ven como tres adolescentes tímidos.

–Ahora que crecieron, ¿desaparecieron las prohibiciones, o todavía hay control en casa?
Peter: ¡Naaaaah! ¡Mucho menos! Antes no podía salir todos los días, y tenía un horario de vuelta. Hoy no salgo todos los días, pero son diez veces más flexibles.
–¿Abandonaste el rugby?
Peter: ¡Ya hace dos años! Pero fue una prohibición de la producción, porque dijeron que me podía lastimar. Igual, tarde o temprano voy a volver.
–¿Cómo evolucionó la relación con sus padres?
Nico: Ahora es más madura. Antes no quería saber nada con mis viejos; de hecho, en mi época de rebeldía me acuerdo que les exigía que no me preguntaran nada de mi vida. Era terrible.
Peter: A mí nunca me gustó hablar de mí; soy bastante introvertido. Me acuerdo de que iba a la casa de un amigo que le contaba a la vieja que la noche anterior se había chapado a tres minas. ¡Y la madre lo felicitaba! Yo no entendía nada.
–¿Hablaban de sexo con ellos?
Peter: Muy poco (coinciden los tres).
–La primera experiencia sexual, por ejemplo...
Gastón: ¡Ja! Yo, la primera vez, reuní a mis hermanos y a mi viejo en la cocina y les conté todo. Hasta mi vieja quería escuchar. No la dejé, claro. Fue raro, pero estuvo bueno.
–¿Y quién les hablaba de sexo entonces?
Peter: En el colegio, o con amigos.
Gastón: En mi casa un poco se hablaba. Es fundamental la educación sexual.
Nico: Sí, tal cual. Tu familia es la gente que más te quiere; nunca te enseñarían mal las cosas. Me acuerdo que mi viejo, cada vez que me iba a veranear con mis amigos, me daba una caja de preservativos. ¡Siempre volvió nueva la caja! Tenía 16 años, no entendía nada.
–Las chicas acusan que los hombres suelen acudir a las zonas rojas para perder la virginidad. ¿Qué opinan?
Gastón: Yo nunca pagué, y no pienso hacerlo. En mi pueblo no era así: cada uno lo hacía con quien podía.
Nico: Los que pagan son los que quieren ver a una mujer desnuda. Hacer el amor y tener sexo son dos cosas muy diferentes.
–¿Qué diferencias hay?
Nico: El sexo es una cuestión de carne, de deseo. Pero hacer el amor es eso: una demostración de amor. En el programa ponemos énfasis en este tema, porque así lo sentimos todos.
Peter: El sexo con amor te llena en cuerpo y alma. Es muy distinto al sexo por el sexo mismo. Creo que casi todos los jóvenes deseamos que nuestra primera vez sea con la persona que amamos. Unas veces se da, y otras no... Todas son experiencias que sirven en la vida.
–¿Cómo encuentran a las mujeres en ese tema?
Peter: Todo depende de la mujer y la edad que tenga.
Nico: Mmm... No sé, eh... Ahora ellas son casi como los hombres. No se sienten tan trabadas como antes para hacer o decir lo que sienten. Si tienen ganas, te invitan a salir, o te encaran de una, sin drama.
Gastón: Ahora mucho más que antes. Las chicas ya no se quedan sentadas esperando que un hombre las llame. Muchas, si quieren algo, toman la iniciativa.
–¿Se acuerdan del primer preservativo que tuvieron en sus manos?
Peter: Sí, fue a los 12. Estábamos en una fiesta con mis amigos y entre todos hicimos una colecta para sacar uno de la máquina del baño. Muy gracioso.
–¿Qué hicieron?
Peter: Lo abrimos y lo inflamos, supongo. Era la novedad.
Nico: A mí me llegaron a decir que usara dos, para estar más seguro. ¡Una locura! La falta de información es muy peligrosa en ese sentido.
–Cambiemos de tema: ¿cómo invitan a las chicas a salir?
Peter: Yo estoy más en la movida de pre-boliches. Organizamos salidas con chicas y después vemos qué sale. La verdad es que estoy muy tranquilo así. Me gusta.
Nico: Yo aprovecho mucho el río. Hay algunos bares en San Isidro que quedan en la costa. Es un buen lugar para ir con chicas. ¡Lo aconsejo!
Gastón: Yo soy más tradicional: casa, cocina y película. No falla.
–¿Se besa en la primera salida?
Peter: Depende del grado de histeria de la chica.
Gastón: Un poco me parece que está bien. Yo también soy un poco histérico, no te voy a mentir. Si no, se termina la emoción muy rápido.
Nico: A la histeria te la guardás para las chicas que te gustan en serio. Cada mujer es especial y única. ¡Terminá la nota con esa frase, por favor!
Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Alejandra Bratín.










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